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Una de las cosas más importantes que aprendí sobre la ansiedad, es el poder de la mente, es allí donde se origina todo lo que nos sucede hasta físicamente, en la mente empiezan los pensamientos, en la mente es donde surge nuestro deseo de querer tener  el control, cuando las cosas que nos rodean se salen de nuestro control viene a nosotros esa desesperación, preocupación excesiva y provoca ansiedad del futuro, de lo que va a pasar y no va a pasar, de lo que no está en nuestras manos y la mente se hace escenarios que en la realidad no existen. Es por esto que una de las raíces de la ansiedad es nuestro deseo de controlarlo todo, es tener la idea errónea que podemos manejar todo con nuestras propias fuerzas y cuando no sucede como esperamos es allí donde nos perdemos y empezamos a enfermarnos.

Una palabra que me ayudó mucho fue: “soltar”, una pequeña palabra pero tan poderosa, aprender a soltar. Hacer lo que me corresponde a mí pero dejar en manos de Dios lo que yo no puedo hacer ni controlar, fue de las cosas que me liberaron del estrés, la preocupación y la ansiedad. Cuando entendemos todo esto y soltamos nuestra vida en las manos de Dios todo se vuelve mas fácil, la carga se aligera y nuestra vida es más liviana al dejar el control donde corresponde.

“No se preocupen por nada. Más bien, oren y pídanle a Dios todo lo que necesiten, y sean agradecidos. Así Dios les dará su paz, esa paz que la gente de este mundo no alcanza a comprender, pero que protege el corazón y el entendimiento de los que ya son de Cristo”. Filipenses 4:6

Es importante hacer una introspección de nuestra vida, de nuestra mente y reflexionar sobre esto,  entonces cuanto detectamos nuestra obsesión por el control nos daremos cuenta que aunque deseemos tener el control total de nuestra vida, en realidad no lo tenemos y nunca lo vamos a tener, porque no nos corresponde entonces entendemos que el control lo tiene Dios, El es nuestro Creador, El mismo que sostiene el Universo entero, el que venció a la muerte, el que ordena que las aguas se calmen, El que sana a los enfermos el que libera a los endemoniados, el que levanta a los muertos, el que trae salvación de la muerte y vida eterna, el mismo Dios que tiene poder para hacer todo esto, El que es Soberano sobre todo lo que existe es el mismo Dios que tiene cuidado de nosotros y de todo lo que nos sucede, ¿Por qué deberíamos afligirnos, preocuparnos y afanarnos cuando El es nuestro Padre? Cuando entendemos sobre la soberanía de Dios, dejamos de querer tener el control y vemos como las cosas se van acomodando en nuestra vida. El nos conoce, nos ama y ha diseñado planes eternos para nosotros, sus planes siempre son de bien y no de mal.

La fe es la certeza de lo que se espera la convicción de lo que no se ve, siendo la fe la certeza, la ansiedad es todo lo contrario y se enfoca en la incertidumbre que es el antónimo a certeza. Cuando empezamos a decidir creer por fe que las cosas buenas van a suceder y cambiar el enfoque de todo lo malo y empezamos a creer por las promesas de Dios, nuestra vida pasa de incertidumbre a certeza. Pero esto solo se logra viviendo un día a la vez, cada día es una batalla, y nuestra mente esta lista para vencer o ser vencidas por los pensamientos.

Y por último, aprender a ser agradecidos, cada día debemos agradecer por todo lo que tenemos, y dejar de afanarnos por lo que no tenemos, solamente un día a la vez, decidiendo creer por fe y ser agradecidos tendremos una vida llena de paz y gozo.  

Author

Andrea Yon

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