Oraciones Que Se Contestan

El Sermón del Monte, en Mateo 5 nos habla acerca de las bienaventuranzas que Jesús enseño a la multitud.  Hoy, juntos, estudiaremos la primera de ellas: “Bienaventurados los pobres en espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos.” (Mateo 5:3)

Empecemos por el significado de ser pobre en espíritu: es darnos cuenta de la necesidad que tenemos por Dios, el Espíritu Santo y nuestro salvador Jesús. Cuando reconocemos la necesidad que tenemos de Él, nuestro propósito en este mundo empieza a ser más claro.  Es ahí cuando empezamos a vivir para lo que fuimos creados: adorar y glorificar a Dios (“a todos los que llevan mi nombre. Yo los he creado. Yo los formé y los hice para gloria mía.”  Isaías 43:7 RVC).

La adoración es nuestra respuesta a Dios, por quién Él es y por lo que Él ha hecho en nuestras vidas.Este es un proceso de intimidad con el Padre, donde podemos llegar tal como somos y siempre seremos aceptados y lavados con su amor. Al salir de su presencia, tanto nuestro interior como exterior es transformado. Reflejamos con quién hemos estado pasando la mayor parte de tiempo, así como cuando Moisés bajó del monte Sinaí, su rostro resplandecía, después de haber hablado con Dios (Éxodo 34:29).

“Por lo tanto, amados hermanos, les ruego que entreguen su cuerpo a Dios por todo lo que él ha hecho a favor de ustedes. Que sea un sacrificio vivo y santo, la clase de sacrificio que a él le agrada. Esa es la verdadera forma de adorarlo.” Romanos 12:1 (NTV)

Pablo nos dice cómo debemos adorar a Dios, entregando nuestro cuerpo, y esto incluye alma, cuerpo y espíritu.  La adoración va más allá de nuestra canción favorita, es cuando combinamos cada parte de nosotros y lo entregamos todo a Dios, sin restricciones. Adoramos a Dios en la forma en que tratamos a otros, educamos a nuestros hijos, damos a los demás, nuestro servicio, cómo tratamos a nuestros esposos o esposas, una vida saludable, la forma en que hablamos. Adorar es hacerlo con cada respiro que sale de nuestros pulmones, cada parte de nuestra vida, rendida completamente a Dios.

Tal vez, este año no ha sido fácil, pero que al ver atrás te puedas dar cuenta que tú has crecido y te has convertido en un adorador, quien está cumpliendo su propósito en este mundo, al darle todo el honor y gloria, al único que se lo merece.  “Así que, ofrezcamos siempre a Dios, por medio de él, sacrificio de alabanza, es decir, fruto de labios que confiesan su nombre.” (Hebreos 13:15 RVR1960).

Author

Ana Lucia Cardona

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