«El que habita al abrigo del Altísimo, morará bajo la sombra del Omnipotente», Salmo 91:1.
Antes de salir de casa, acostumbro a hacer la oración de fe del Salmo 34:7, “El ángel de Jehová, acampa alrededor de los que le temen, y los defiende”. Ese día, era un día de trabajo normal, transportaba niños de varios colegios y había hecho la oración de fe, al salir de casa. Al medio día, ya con mis hijos y los demás niños abordo, pasamos por una calle, y a cierta distancia se podía ver, cómo colgaba un gran contenedor de un remolque. Al verlo, bajé velocidad, no tenía otra alternativa que pasar bajo el contenedor. Este colgaba moviéndose de un lado a otro, por lo que comencé a acelerar de nuevo, para pasar debajo.
De repente, algo bajó del cielo, cayendo sobre el vidrio, sin golpearlo y cubriéndolo totalmente, impidiendo mi visibilidad, y frené súbitamente. Justo el contenedor se soltó del remolque, frente a mí, desplomándose sobre la calle, quedando totalmente destruido. Los niños y yo nos quedamos sin palabras. Pero, lo más sorprendente, fue sentir una mirada y una sonrisa dulce, de un ángel. ¡Hubiera querido bajarme, abrazarlo y agradecerle! La verdad es que, por un momento me asusté, pero, luego me tranquilicé porque recordé que ya me había visitado en otra ocasión.
En esa ocasión anterior, mis tres hijos estaban enfermos con varicela, con fiebres altas. Yo clamaba a Dios para que la fiebre y el dolor bajaran. Dejé de orar y fui a la cocina, desde allí los miraba, y de repente noté que algo se paseaba de un lado a otro, alrededor de mis hijos. En mi fe, creo que era un ángel, cuidando de ellos. Luego, hubo una luz muy brillante, entré al cuarto a ver qué pasaba, y al ver a mis pequeños, ellos habían sido sanos. Fue allí cuando comencé a ver el trabajo y los cuidados de los ángeles en mi vida y la de mi familia. Queridos amigos, Dios es real, sus ángeles son reales y están allí.
Jeremías 33:3 nos indica que debemos de clamar y Él nos responderá. Es necesario cubrirnos con la Sangre de Cristo, antes de salir de casa, no importando si es un viaje largo o corto. Él nos librará de todo mal porque su promesa la cumple, al pie de la letra. Así que, pídele a Dios que te envíe a sus ángeles a que guarden de ti y de los tuyos, y lo hará.
«Con amor eterno te he amado; por tanto, te prolongué mi misericordia», Jeremías 31:3RVR 1960
Manuel Pinot
septiembre 16, 2020Me tocó el corazón, Dios es sobre natural y dichosos son los que sin ver creen
Maury Arrecis
septiembre 16, 2020Conmovedor relato Kilian, gracias por compartirlos y darnos la esperanza y confirmación que los angeles de Dios, nos cuidan.
Lilian de Moralesl
septiembre 17, 2020Así es Maury, es un gran trabajo el que ellos hacen por cada uno de nosotros. Asi que a ponerlos a nuestro alrededor 🙏🙏🙏 un abrazo
Jose Hernández
septiembre 16, 2020Un Testimonio hermoso Lilian, relata no solo la misericordia de Dios si no también el amor tan grande que tiene hacia usted. Los ángeles existen aunque muchas veces no podamos verlos sabemos que están cuidando de nosotros. En lo particular creo que existen ángeles terrenales y usted es uno de ellos sin duda alguna Dios me ha hablado muchas veces por medio de usted y del gran amor que vive en su corazón por el prójimo. Yo la bendigo y la quiero mucho. Estoy convencido que Dios seguirá hablando a más personas por medio de usted y su gran amor.
Lilian de Morales
septiembre 17, 2020Gracias por tus palabras y tus bendiciones, a Dios sea siempre la gloria y a echar mano de esas bendiciones que tiene para nosotros, yo también te quiero mucho ❤❤
Teresita
septiembre 17, 2020Que maravilloso es ser testigo del poder de Dios en nuestras vidas, sigamos pidiendo porque Dios no aparte su favor de nosotros y de nuestras familias, bendiciones Lilian
Lilian de Moralesl
septiembre 17, 2020Dios es fiel Teresita, su misericordia nunca se apartará de nosotros ❤🙏 un gran abrazo