En El Nombre De Jesús

Desde la creación vemos el poder que hay en las palabras. Cuando Dios creó al mundo, la Biblia nos enseña: “Y DIJO Dios sea la luz y fue la luz…” (Génesis 1:3 RVR60) y durante el proceso todo lo DIJO primero y fue creado mediante el poder de la palabra. Desde el inicio, Dios nuestro Creador, nos enseñó el poder que hay en lo que desatamos a través de las palabras.

Proverbios 18:21 RVR60 dice: “La muerte y la vida están en el poder de la lengua, y el que la ama comerá de sus frutos”:

  • Las palabras tienen poder para dar vida o muerte.
  • Las palabras tienen poder para bendición pero también para maldición. 
  • Las palabras tienen poder para construir pero también para destruir.
  • Las palabras pueden ayudarnos o estorbarnos.

Si estás pasando por un tiempo difícil, una prueba,  un desierto y sientes que cada vez es más difícil, evalúa tus palabras, analiza como usas tu boca todos los días. Recuerda que las palabras son reflejo de los pensamientos, por ello, cuida tu mente, para que de ella salgan pensamientos de Dios, a través de las palabras.

Jesús anhela que aprendamos a usar nuestras palabras con sabiduría para todo lo bueno, verdadero y justo, para hablar como Él, para declarar milagros y sanidades, para desatar Su poder.

Jesús sana al siervo de un centurión: “…Pero cuando ya no estaban lejos de la casa, el centurión envió a él unos amigos, diciéndole: Señor, no te molestes, pues no soy digno de que entres bajo mi techo; por lo que ni aun me tuve por digno de venir a ti; pero di la palabra, y mi siervo será sano. Porque también yo soy hombre puesto bajo autoridad, y tengo soldados bajo mis órdenes; y digo a este: Ve, y va; y al otro: Ven, y viene; y a mi siervo: Haz esto, y lo hace. Al oír esto, Jesús se maravilló de él, y volviéndose, dijo a la gente que le seguía: Os digo que ni aun en Israel he hallado tanta fe. Y al regresar a casa los que habían sido enviados, hallaron sano al siervo que había estado enfermo.” (Lucas 7:6-10 RVR60)

El centurión era un hombre que reconocía la autoridad, y más aún la de Jesús,  identificó el poder que había en LA PALABRA de Él,  y esa palabra fue suficiente para obtener su milagro y, que la petición que llevaba fuera contestada.

El poder que tienen las palabras, puede desatar las promesas de Dios si las creemos y confesamos.  Las palabras atraen los milagros del Señor si todos los días las declaramos, si llenamos nuestra boca de palabras de bendición, amor, gozo, fe y sobre todo de la Palabra de Dios.

Las palabras son como semillas que se siembran y dan fruto. Cada uno cosecha lo que a través de su boca ha sembrado.

Author

Andrea Yon

Comment (1)

  1. Lilian de Morales
    enero 28, 2021

    Excelente ❤🙏🙏

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