Positivos A Cristo

En el transcurso de nuestra vida tendremos muchos momentos de alegría y celebración, pero también llegaremos a tener preocupaciones y estas pueden marcar nuestro futuro dependiendo de la actitud que tomemos ante ellas.

En el libro de Nehemías encontramos su historia y hoy juntos estudiaremos cuatro características que él tomó ante la preocupación, las cuales son una guía para nosotros sobre cómo enfrentar esos momentos difíciles.

Al Nehemías preguntar cómo se encontraba el pueblo judío recibió la siguiente respuesta: “Me dijeron: «Las cosas no andan bien. Los que regresaron a la provincia de Judá tienen grandes dificultades y viven en desgracia. La muralla de Jerusalén fue derribada, y las puertas fueron consumidas por el fuego».” (Nehemías 1:3 NTV)

Al escuchar esto Nehemías reaccionó de esta forma: “Cuando oí esto, me senté a llorar. De hecho, durante varios días estuve de duelo, ayuné y oré al Dios del cielo…” (Nehemías 1:4 NTV)

Sus primeras dos reacciones, sentarse a llorar y estar de duelo pueden ser los primeros sentimientos que tengamos ante un momento difícil, y es totalmente aceptable porque fuimos creados con sentimientos para ser expresados, pero es importante recordar que es nuestra decisión cuánto tiempo va a durar este proceso. 

Luego, ayunó y oró delante del Dios del cielo: La reacción de Nehemías fue más allá de la emoción inmediata. Muchas veces llegará sobre nosotros una preocupación como una descarga, pero al mismo tiempo podemos entregar nuestras cargas y preocupaciones a Dios, sabiendo que Él tiene el control de nuestras vidas y que sus planes son mejores que los nuestros.

Podemos traer ofrendas y sacrificios delante de Dios como señal de humildad reconociendo que sin Dios no podemos lograr nada.

Y con un corazón sincero presentarnos delante de Él para estar en su presencia, un momento especial donde podemos reconectar nuestra vida y corazón con el Padre Celestial. 

Mi parte favorita es Dios del cielo: Así como Nehemías tenía muy claro a quien él ayunaba y oraba, mi deseo es que todos tengamos claro quién es nuestro Dios,  el único que puede realmente suplir nuestras necesidades y nos conoce a cada uno por nombre.  Nuestro Dios es el león de la tribu de Judá, quien pelea nuestras batallas y con Él al frente vamos a ver la victoria. 

“¡Pues el Señor su Dios va con ustedes! ¡Él peleará por ustedes contra sus enemigos y les dará la victoria!” (Deuteronomio 20:4 NTV)

Author

Ana Lucia Cardona

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