Expectativa del Cielo

Soy perfeccionista por naturaleza. La mejora constante es el lema de mi vida y odio cometer errores.  A lo largo de los años, he aprendido a no dejar que esta cualidad me detenga, sino que me empuje hacia adelante.  Aprendí a aceptar los errores, dándome cuenta de la importancia de la excelencia, pero comprendiendo que luchar por la perfección no tiene sentido.  Los errores son en realidad una bendición porque una vez identificados y corregidos, tienen un potencial extremo.

Detectar errores es una cualidad que siempre he tenido, haciendo que la gramática y la ortografía fueran materias fáciles para mí en la escuela.  Me encantaba corregir las tareas de mis compañeros.  Identificar los errores y corregirlos fue «divertido». Disfruté ayudando a otros a mejorar sus trabajos, pero menospreciaba escribir los míos.

Siendo amable con los demás, pero dura conmigo misma, luché por entender por qué mi manera de escribir no era nada buena. Al contrario, solía estar llena de errores. Temía enfrentar mis propios errores porque no podía aceptar nada menos que la perfección. El miedo se instaló y me hizo renunciar a escribir ya que deseché muchos proyectos.

Ahora me encanta escribir.  Me he enfrentado al miedo que me estaba deteniendo y he aprendido que Dios tiene un propósito para lo que escribo. Ya no veo mis errores como una razón para deshacerme de lo que escribo en el papel.  En cambio, los veo como algo que se debe editar y construir hasta encontrar la mejor manera de expresarme.

Un error no hace que toda una composición sea «incorrecta».  Muchos errores no tienen el poder de definir un trabajo creativo.  

En lugar de debilitar un mensaje, los errores, una vez editados, pueden dar vida y una nueva perspectiva, ya que la pieza se presenta con más precisión e impacto. Los errores se pueden transformar en una obra de arte, ya que los componentes que antes no tenían sentido se reconstruyen en una expresión significativa.

Esta es una increíble ilustración de lo que Dios hace con nuestras vidas.  Toma nuestros errores y los edita, convirtiéndolos en un mensaje de esperanza. Él reescribe nuestra historia, convirtiéndola en un testimonio de su fidelidad.  Él corrige nuestros sueños, traduciéndolos en un propósito eterno. Todo es un hermoso viaje.

Errores, malentendidos y conceptos erróneos, todos tienen el potencial de convertirse en obras maestras siempre que no permitamos que el miedo nos mantenga escondidos en las sombras. Una vez expuesto, un error se puede borrar y reemplazar con una segunda oportunidad, una que esté llena de esperanza, gracia y amor.  Este proceso continuo es la razón por la que Filipenses 1:6 (NTV) dice: “Y estoy seguro de que Dios, quien comenzó la buena obra en ustedes, la continuará hasta que quede completamente terminada el día que Cristo Jesús vuelva.”

Deja que Dios edite los errores hoy, a medida que aprendes a mejorar sin sentir la necesidad de luchar por la perfección. Deja que Él te transforme a través del amor, mientras la gracia y la misericordia llenan tu corazón, dando lugar a un nuevo comienzo. Deja que Dios escriba su historia, editándola y reescribiéndola, permitiéndole pasar otra página. Y aprende a estar bien con la belleza que se encuentra en algunos errores.

Author

Kristen Gooch

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