Expectativa del Cielo

No sé cómo haya sido para ti este año, pero para mí, este año fue muy particular, ya que muchos aspectos importantes en mi vida fueron afectados, tanto positiva como negativamente.  Perdí gente amada, pero también se sumó gente a mi vida, tuve problemas de salud pero me pude recuperar, tuve retos familiares pero estuve rodeada de gente que me apoyó y me guió, hubo complicaciones laborales pero salieron a luz, perdí ingresos por un lado, pero recibí bendiciones económicas por otro, algunas veces me sentí agotada espiritualmente, pero mi familia espiritual siempre me ayudó a resistir y avanzar.

Definitivamente este año hubo retos y bendiciones, pero lo que fue constante en todo el año, fue la presencia de Dios en mi vida.  Sé que así como lo fue en mi vida, lo fue en Iglesia Líon, y lo fue en la vida de quienes nos congregamos aquí.  Como congregación tuvimos momentos de presión, de mucha tristeza, de desafíos, pero hemos continuado viendo milagros, hemos seguido creciendo, hemos sido testigos de vidas cambiadas, y nos hemos mantenido unidos en amor. 

Les he dicho todo lo anterior para que en mí tengan paz. Aquí en el mundo tendrán muchas pruebas y tristezas; pero anímense, porque yo he vencido al mundo.” (Juan 16:33 NTV)

“…Y tengan por seguro esto: que estoy con ustedes siempre, hasta el fin de los tiempos.” (Mateo 28:20 NTV)

Siento un profundo agradecimiento con Dios, porque puedo ver el cumplimiento de su promesa en mi vida y en la familia Líon.  Si meditamos en este año y vemos hacia atrás, podemos notar que Él estuvo presente en cada pequeño detalle de nuestras vidas.  Los retos nos hicieron dar fruto: ahora somos más fuertes, desarrollamos paciencia, fortalecieron nuestra fe, nos unió en oración, intercesión y ayuno, generó empatía, amor, templanza, bondad.  Al mismo tiempo, tuvimos gozo, disfrutamos al reírnos, vimos bendiciones maravillosas, nuevas vidas, nuevas oportunidades, provisión, salud, noviazgos, compromisos y muchas cosas más.  Por lo que, si de algo no podemos dudar, es que Él nos acompañó a todos, cada minuto.

Estén siempre alegres. Nunca dejen de orar. Sean agradecidos en toda circunstancia, pues esta es la voluntad de Dios para ustedes, los que pertenecen a Cristo Jesús.” (1 Tesalonicenses 5:16-18 NTV)

Por ello, mantengamos un corazón agradecido, porque desde que Cristo habita en él, cada reto o cada bendición, es sólo una oportunidad más, para sentirlo más cerca de nosotros.

Author

Hania Krück

Leave a comment

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

CAPTCHA ImageChange Image