Como muchos hemos experimentado, como humanos sentimos ese “vacío” en nuestra vida o en nuestro corazón, a lo largo de nuestra vida. En lo personal, siempre intenté llenar ese vacío de las formas incorrectas. Gracias a Dios, siempre tuve satisfacciones académicas y profesionales, pero no era suficiente. Tuve la oportunidad de viajar, de tener provisión, pero seguía sintiendo el vacío. Buscaba llenar el vacío a través de relaciones sentimentales o sociales, pero esto fue de mal en peor. Mi búsqueda de aprobación y aceptación para llenar el vacío, me llevaron a tomar muy malas decisiones, en las que finalmente perdí muchísimas cosas: mi paz, salud, libertad económica, gozo, familia, amigos, y a mí misma.
A pesar de que yo estaba lejos de Dios y le huía, siempre recibía mensajes a través de personas, de programas de radio, de publicaciones en redes sociales, libros y más. Pero Dios conoce mi personalidad y simplemente lo hacía de una forma y en una medida, en la que aún captaba mi atención. Era la medida exacta, porque yo con un poquito de presión, corría. Finalmente, de la forma más sutil, me atrajo hacia Él. Fui a una iglesia sólo porque me gustó su música, esa fue la forma que Dios utilizó conmigo, y allí me volvió a llenar de su amor y me conquistó completamente.
A pesar de estar viviendo humanamente, la peor época de mi vida, con dolor, con culpa, en quiebra, derrotada, cual hija pródiga, vivía al mismo tiempo, la más maravillosa historia de amor. Primero, me llenó de su amor, a través de su música. Poco a poco fuimos avanzando y empezamos a hablar, en mi cuarto pasé mucho tiempo hablando con Él, también iba a una cafetería sacaba un cuaderno y empezaba a escribirle todo lo que pensaba y sentía, y me llevaba a citas bíblicas, traía pensamientos a mi mente y así, se formó nuestra relación. No leí la Biblia, ni oré porque “tenía que hacerlo”, sino porque era la forma de comunicarnos en forma natural, como en cualquier relación. Luego, se empezaron a hacer realidad promesas de la Biblia, como:
“Clama a mí y te responderé, y te daré a conocer cosas grandes y ocultas que tú no sabes” (Jeremías 33:3 NVI) No es simbólico, fue literal, aunque aún hay un gran camino por recorrer.
“Ustedes son mis amigos si hacen lo que yo les mando” (Juan 15:14 NTV) Aprendí sobre obediencia, y aunque fue difícil, era necesario para poder restaurar mi vida. Y a medida que obedecía, conocía cosas maravillosas, que jamás imaginé que podía experimentar.
“…pero Dios me ha contestado: «Mi amor es todo lo que necesitas. Mi poder se muestra en la debilidad.»…” (2 Corintios 12:9 TLA) Yo pasé años sin entender este versículo, hasta que lo viví. Verdaderamente en el momento más vulnerable de mi vida, Dios manifestaba su poder y su amor en mí. Mi vida no se restauró de la noche a la mañana, sin embargo, aún sin estar todo resuelto, conocí el significado de PLENITUD. A pesar de que humanamente, había aún muchas cosas por resolver, empecé a vivir en PLENITUD, no necesitaba nada más. Nuevamente tenía paz, y aunque suene simple, me atrevo a decir que para quienes la han perdido, recuperar la paz, vivir sin ansiedad, sin angustia, sin depresión, sin insomnio, es uno de los regalos más valiosos que puedes recibir. Mi vida fue tan llena de su amor, que cualquier otra situación, era simplemente secundaria. Dios me ha llevado de la mano, paso por paso para restaurar cada parte de mi vida. Pero lo más importante, es que el vacío, finalmente desapareció.
Dios te ama a ti, como a mí, y sólo espera a que le abramos nuestro corazón, para tener una GRAN HISTORIA DE AMOR. Su amor es la plenitud que tu corazón anhela.
“Y nosotros hemos llegado a saber y creer que Dios nos ama. Dios es amor. El que permanece en amor, permanece en Dios, y Dios en él.” (1 Juan 4:16 NVI)