“Y sabemos que Dios hace que todas las cosas cooperen para el bien de quienes lo aman y son llamados según el propósito que él tiene para ellos”. (Romanos 8:28 NTV)
Dios puede hacer que con cada situación que esté sucediendo en tu vida obre para bien y tu pastor cumple una función muy importante, no lo olvides.
Hoy te animo a que vivas la experiencia personal acompañado del consejo y orientación de Dios por medio de tu pastor. Él te ayudará a confiar en el carácter fuerte y amoroso de Dios y su plan divino para ti, no dudes en pedir su intervención, él está ahí para ti, para mí y para todo aquel que lo busque y que quiera iniciar su proceso de restauración. O bien, porque quieres mejorar tu relación con Jesús, él está dispuesto a esforzase contigo para que puedas glorificar a Dios a través de tu testimonio. Te cuento mi testimonio, mi pastor, decidido en apoyarme me pidió algo que a su parecer era importante que yo tomara en cuenta y con carácter no negociable, o al menos eso fue lo que comprendí. ¿Qué era eso no negociable? pedía sujeción, sí, sujeción desde el punto de vista bíblico.
Tenía que ser obediente, él sería mi guía, y el Espíritu Santo abriría mis ojos a la realidad, depender de la voluntad de Dios, adaptarme a los cambios por muy duros que estos fueran y fue en ese momento que tomé la importante decisión de aceptar, me di esa oportunidad.
Sabía que como todo proceso no sería nada fácil pero estaba segura que su consejo me daría esperanza y luz.
Quiero que tomes en cuenta que he asistido con varios profesionales de la salud mental y no es que no me ayudaran, por supuesto que sí, pero algo en mi interior me hacía pensar que necesitaba otro tipo de apoyo y en este caso era el espiritual. Puede ser que a ti te esté pasando lo mismo pero te niegas a hablar con tu pastor porque sabes que de alguna manera él te va a confrontar en amor y nuestra naturaleza humana nos lleva a resistirnos de lo que nos incomoda.
Cada día las personas nos vemos lidiando con muchas dificultades, ya sea económicas, laborales, sociales, sufrimiento, angustias, tristezas, estabilidad emocional en riesgo, ansiedades, asimilando la idea de separación de pareja, rompimiento de un matrimonio de muchos años, la pérdida de un hijo, duelos, quebrantos de salud, entre otros.
Si de algo estoy convencida, es que si buscas la ayuda de Dios con el acompañamiento de tu pastor podrías salir adelante, siempre y cuando tengas un corazón dispuesto a obedecer, rendir cuentas y dejar el orgullo a un lado para que en el proceso seamos perfeccionados con el propósito de ser más como Jesús. En lo personal, te puedo decir que todo obra para bien.