Muchos conocemos la historia donde Jesús ora en el Getsemaní justo antes de ser detenido para ser crucificado y pide a sus discípulos Pedro, Santiago y Juan que lo acompañen y que oren. Jesús se apartaba a orar y le decía al padre “¡Cómo deseo que me libres de este sufrimiento! Pero no será lo que yo quiera, sino lo que quieras tú.” Y mientras Jesús oraba los discípulos no fueron capaces de mantenerse despiertos orando.
Mateo 26:39-41 (TLA) dice: “Jesús se alejó un poco de ellos, se arrodilló hasta tocar el suelo con la frente, y oró a Dios: «Padre, ¡cómo deseo que me libres de este sufrimiento! Pero no será lo que yo quiera, sino lo que quieras tú.»Jesús regresó a donde estaban los tres discípulos, y los encontró durmiendo. Entonces le dijo a Pedro: «¿No han podido quedarse despiertos conmigo, ni siquiera una hora?No se duerman; oren para que puedan resistir la prueba que se acerca. Ustedes están dispuestos a hacer lo bueno, pero no pueden hacerlo con sus propias fuerzas.»”
Era un momento difícil en la vida de Jesús ya que él sabia que pronto iba ser entregado y sentía mucha tristeza. La biblia nos relata que incluso sentía que iba morir, por eso Jesús acude a sus amigos para que oren con él, pero aunque se los pide más de una vez, ellos no logran permanecer despiertos.
Muchas veces nosotros pasamos por momentos difíciles como soledad, depresión, quebrantos de salud, perdemos a un ser querido, problemas económicos u otra situación y por eso acudimos a un amigo, familiar o conocido de una iglesia para que pueda orar por nosotros. Pero, ¿qué pasaría si esta persona está muy cansada para orar por nosotros? ¿Cómo te sentirías si algo así te pasara en un momento de necesidad, tal como le paso a Jesús?
Ese es el llamado que hoy todos tenemos, no solo a pedir oración y ayuda cuando la necesitamos sino también a orar por otros cuando lo necesitan. Esa oración que hacemos por otros se llama intercesión, lo que Jesús en realidad les había pedido a sus discípulos era que intercedieran por él. Una de las lecciones más importantes de este pasaje es que mantenernos en intercesión, nos ayuda a permanecer en Dios y a resistir la prueba.