Uncategorized

“No tengas miedo, porque yo estoy contigo; no te desalientes, porque yo soy tu Dios.
Te daré fuerzas y te ayudaré; te sostendré con mi mano derecha victoriosa.”. (Isaías 41:10 NTV)  

Todos llegamos a un lugar en nuestras vidas donde nos vemos obligados a navegar por lo que no es conocido. En las circunstancias esperadas o inesperadas que nos hagan cambiar de rumbo, Dios promete estar con nosotros, sostenernos y darnos la victoria frente a lo desconocido.

Nos encontramos con estaciones para las que no tenemos un contexto previo. Nos hacen cambiar la forma en vivimos la vida porque la vida ha cambiado repentinamente…con o sin nuestro permiso. Los cambios en nuestra vida personal ocurren sin previo aviso. La pérdida de un ser querido, el final de un trabajo o una relación, o el comienzo de algo nuevo, todo requiere un proceso. Y Dios permanece consistentemente fiel a través de todo.

Ninguno de nosotros tiene la vida completamente resuelta. Incluso si tratamos de aprender de aquellos que vivieron antes que nosotros, todavía tenemos nuestra propia carrera que correr. Cada uno de nosotros es responsable de nuestras propias decisiones y de nuestra relación personal con Dios. Aunque los parámetros de la Palabra de Dios se aplican a todos, los detalles de cada historia en desarrollo se verán diferentes porque Dios crea los originales, no las copias.

Cuando la vida sucede, cuando las cosas cambian, mientras navegas por lo inesperado, no dejes que tu fe vacile.

Los planes de Dios son mejores que los nuestros, pero también requieren que salgamos de nuestra zona de confort mientras enfrentamos algo más grande que nosotros mismos. Abrazar lo desconocido es lo que demuestra que confiamos en Dios más que en nuestra propia capacidad.

Imagínate que te llevan a un bosque y te dan la opción de atravesarlo o volver a casa. No te dan un mapa detallado, ni sabes cómo llegar al otro lado, o qué encontrarás en el camino. La naturaleza humana tiende a evitar esta incertidumbre y cede hacia la comodidad de lo ya conocido y comprendido. Pero si Dios nos conduce por ese bosque llamado vida, ¿por qué no emprender la aventura? ¿Por qué no seguir el camino que Él ilumina, paso a paso, aunque no podamos ver tan lejos?

Dios promete estar con nosotros, pero también espera que hagamos las cosas en sus términos, no en los nuestros. Nuestras perspectivas, sesgos y opiniones a menudo nos impiden explorar las oportunidades que nos asustan o intimidan. Somos nuestro mayor obstáculo que superar. Satanás mismo no tiene la autoridad para desviarnos de la perfecta voluntad de Dios para nuestras vidas, pero nosotros sí. Nos convertimos en nuestro mayor enemigo cuando nos negamos a reconocer que Dios está con nosotros y nos resistimos a seguir su ejemplo. La fe y la obediencia son nuestra responsabilidad, pero el resultado es de Dios. Y confiar en Él requiere que naveguemos por lo que nunca habíamos conocido, mientras somos conducidos a la victoria.

Author

Kristen Gooch

Leave a comment

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

CAPTCHA ImageChange Image