“¿Por qué te fijas en lo malo que hacen otros, y no te das cuenta de las muchas cosas malas que haces tú? Es como si te fijaras que en el ojo del otro hay una basurita, y no te dieras cuenta de que en tu ojo hay una rama.” (Mateo 7:3 TLA)
Como seres humanos, tenemos la tendencia a ver más fácilmente lo que el otro hace, podemos rápidamente pensar o decir cómo esa persona podría mejorar su carácter, comportamiento, actitud, relaciones, finanzas o alguna situación en la que esté. Sin embargo, tal como podemos ver en el versículo anterior, Jesús nos invita a reflexionar sobre nosotros mismos y no a juzgar a los demás. Como cristianos, muchas veces nos han señalado que tenemos esa tendencia a juzgar a otros, dado que la religiosidad, muchas veces puede ser un velo en los ojos. Por el contrario, como cristianos, lo que deberíamos reflejar es humildad, honestidad, misericordia y principalmente, amor al prójimo. Jesús está interesado en que nosotros mejoremos como personas y crezcamos espiritualmente. Tenemos suficiente qué hacer en nosotros mismos si aspiramos imitar y seguir a Jesús, estar atentos a los demás, solamente nos distrae de donde tenemos que estar enfocados.
Ya sea que señalemos a otros a viva voz o solamente en nuestra mente, la realidad es que Dios conoce nuestro corazón, y ese comportamiento desde ya refleja un aspecto a mejorar en nosotros.
Muchas veces podemos caer en una zona de confort, en el que nuestro comportamiento externo nos hace sentir que estamos no hay mayor cosa que mejorar: estoy cumpliendo mis responsabilidades en la iglesia, como cristiano, en mi trabajo, en casa, tengo relaciones sanas. Pero, tenemos que ir más allá, es a puertas cerradas, en nuestra privacidad, donde pueden salir a luz muchos aspectos a mejorar.
Últimamente, ¿hemos examinado a conciencia nuestro corazón, nuestra mente, nuestros hábitos, actitud, relaciones? ¿Estamos trabajando en algo que podríamos mejorar? Hoy, ¿qué aspecto puedo decidir mejorar?
«De la misma manera, la conducta de ustedes debe ser como una luz que ilumine y muestre cómo se obedece a Dios. Hagan buenas acciones. Así los demás las verán y alabarán a Dios, el Padre de ustedes que está en el cielo.» (Mateo 5:16 TLA)