Cuando se nace, no se trae un manual de instrucciones de como amar de una forma sana a los demás, vamos por la vida como ovejitas inocentes a la boca del lobo entregándolo todo, pensando que enamorarse empedernidamente es hundirse en un mundo lleno de plenitud, creyendo que los vacíos del corazón desesperado por amar; giraran al centro de nuestra persona ideal, imaginándonos que la vida nos favoreció dándonos la felicidad, sin darnos cuenta que el enamoramiento desenfrenado se va convirtiendo en una atadura que te será difícil de librar. Cuando la persona idealizada decide irse, sientes que todo tu mundo de alegría que con el tiempo formaste se empieza a desvanecer.
Las emociones se convierten en una tortura cuando has idolatrado a la persona perfecta en tu vida, le entregaste todo tu corazón a alguien que no sabes cómo soltar, cómo recuperar, cómo alejar de ti, produciendo tanta ansiedad que ya no comes y duermes; es duro darte cuenta que no todo el mundo piensa igual que tú, que son leales como tú, que tienen los mismos criterios y sentimientos que tú.
Veamos que dice la palabra de Dios al respecto:
Es mejor refugiarse en el SEÑOR que confiar en el hombre. Salmos 118:8
Así ha dicho Jehovah: ¡Maldito el hombre que confía en el hombre!, que se apoya en lo humano y cuyo corazón se aparta de Jehovah. Jeremías 17:5 NIV
No confiéis en príncipes, ni en hijo de hombre en quien no hay salvación. Salmos 146:3
El amor implica también soltar, dejar en libertad al que salió huyendo al primer desacuerdo, al que con su inmadurez te condenó con su silencio al no tener el valor de poder resolver un conflicto. No se retiene a nadie que decidió irse sin que le hayas pedido que se fuera, no confíes tu corazón en manos de alguien que lo romperá en mil pedazos.
Tú vales la sangre de Cristo, fuiste escogido y separado del mundo para cosas maravillosas; tu no puedes abrirle el paso a cualquier persona que toque las puertas de tu corazón; el proceso de sanar duele, deja de pelear con el mundo y entrega tus heridas, el amor verdadero solo lo encontraras en Cristo, debes aprender que él debe de ser tu primer lugar, tu felicidad en la vida y tu victoria al final de tus días.
Jesús habitará, trabajará y aliviará tu corazón, pero tu enemigo se introducirá a tus oídos, para dominar tu mente, con el objetivo de aniquilar tu corazón.