Más De Dios

El cuerpo de ustedes es como un templo, y en ese templo vive el Espíritu Santo que Dios les ha dado. Ustedes no son sus propios dueños. Cuando Dios los salvó, en realidad los compró, y el precio que pagó por ustedes fue muy alto. Por eso deben dedicar su cuerpo a honrar y agradar a Dios.” (1 Corintios 6:19 NBLA)

Recientemente, he meditado mucho en este tema, y cómo en nuestro diario vivir, realmente descuidamos nuestro cuerpo.  Podemos estar encaminados a vivir en santidad, pero puede ser que al mismo tiempo, estemos descuidando nuestro cuerpo en pequeñas acciones u omisiones, que a la larga perjudican de sobremanera al mismo.

Hoy solamente quiero invitarte a reflexionar si realmente estás cuidando el templo del Espíritu Santo.  Sucede muchas veces que hasta que viene la enfermedad, nos tomamos una pausa, y decidimos cambiar algún hábito, comer saludable, empezar a hacer ejercicio, etc. Muchas veces podemos incluso preguntarle a Dios, ¿por qué a mí?, ¿por qué permites esta enfermedad?  Pero la realidad es que, Dios no hará lo que nos corresponde a nosotros hacer, y muchas veces, caemos en enfermedad porque simplemente no nos hemos cuidado. 

La enfermedad verdaderamente nos puede quitar el gozo, desanimar, deprimir, preocupar y puede ser complejo salir de allí.  La enfermedad incluso nos distrae de nuestro propósito, del servicio a Dios.  Por ello, cuidar nuestro cuerpo es también honrar y agradar a Dios. Pero la buena noticia es que podemos mejorar desde HOY. 

No se trata de bajar de peso para verme mejor (aunque eso es una buena consecuencia), se trata de evaluar la raíz de los problemas para que podamos cambiar hábitos y mejorar nuestro estilo de vida en forma permanente.

Por eso te invito hoy a preguntarte y contestarte en forma sensata: ¿puedo mejorar en el cuidado del Templo? ¿Estoy asumiendo la responsabilidad de cuidar mi cuerpo, mi mente y mi alma? ¿Estoy trabajando en mejorar el manejo de emociones y estrés? ¿Me estoy excediendo en algo que me perjudica (azúcar, trabajo, comida chatarra, redes sociales, relaciones tóxicas, etc.)? ¿Estoy poniendo límites saludables en mis relaciones? ¿Estoy comiendo en forma saludable? ¿Estoy descansando lo suficiente? ¿Me he hecho chequeos médicos recientemente? ¿Necesito buscar ayudar para mejorar (psicológica, pastoral, nutricional, médica, etc.)? ¿Estoy haciendo excusas para no cuidarme?

“Así que no nos cansemos de hacer el bien. A su debido tiempo, cosecharemos numerosas bendiciones si no nos damos por vencidos.” (Gálatas 6:9 TLA)

Hacer el bien, no es solamente hacia nuestro prójimo, implica también hacer el bien para nosotros mismos.  En amor, con paciencia, teniendo en mente que estoy trabajando para mi futuro, podemos iniciar con cambios pequeños y metas alcanzables.  Es sembrar semillas de bienestar personal, para poder cosechar en el futuro, salud integral, lo cual es una gran bendición que seguro Dios quiere para nosotros.

“pues Dios es quien produce en ustedes tanto el querer como el hacer para que se cumpla su buena voluntad.” (Filipenses 2:13 TLA)

Author

Hania Krück

Leave a comment

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

CAPTCHA ImageChange Image