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Solo esta expresión es suficiente para reflexionar quién es Dios en mi vida…

Creer en Dios es fácil, pero creer en medio de la prueba que Él existe y confiar plenamente en Él… es solo para valientes y para aquellos que han madurados en su fe.

Al pasar de los años he analizado cuántas veces he correspondido el amor de Dios en mi vida, y he reconocido que fueron muy pocas las veces en las que no dudé que Dios haría ese milagro tan esperado en mi vida y me sacaría de una circunstancia adversa o difícil en mi vida.

Dios no se siente amado por nosotros porque le diezmas, le ofrendas, le sirves o haces una obra.

Dios se siente amado por nosotros con algo muy simple: Que es creerle y demostrarle que, aunque el mundo se nos viene encima, “confiamos” que Él está tomando nuestras manos y nos da esa seguridad de que Él hará ese milagro o bendición para nuestras vidas.

Y corresponder a Dios es tener Fe, como lo expresa el apóstol Pablo en el libro de Hebreos 11:  La fe es la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve.  Por fe sabemos que Dios creó el universo; por fe Abel confió a Dios su mejor sacrificio y fue considerado justo; por fe Enoc fue llevado de este mundo por Dios por su obediencia y porque éste agradó a Dios; Noé confió y obedeció a Dios y recibió bendiciones que solo Dios da a los que le obedecen.

Abraham vivió como extranjero en su propio país, confió y obedeció a Dios, Él le dio una ciudad de bases sólidas y Sara su esposa pudo dar a luz y descendientes a Abraham. Y así, podría ir mencionando muchos personajes más en este libro, pero algo es cierto…que cuando Dios se agrada por medio de la fe, hace posible lo imposible.

Y es que, para ser amigo de Dios hay que creer que Él existe y Él sabe premiar a los que buscan su amistad. (Hebreos 11:6)

No te sientas mal si no has correspondido el amor de Dios cuando has pasado pruebas o no te ha dado lo que tanto anhelas.  El amor de Dios es tan grande e inmenso, que Él aún está esperando que su luz brille en medio de la oscuridad que puedas estar pasando, pues su mano de bondad siempre está abierta para que la tomes, manifestándose en esa incertidumbre y llenándote de paz, confianza y seguridad porque sea lo que sea, el bien y su misericordia siempre está sobre ti. Solo pon de tu parte y deja que Él haga el resto. Vive tu hoy inmensamente, ríe, perdona, entrega, escucha y sírvele a Dios con todo tu amor y confianza aunque vayas en ese valle de sombras, el milagro más grande está por suceder hoy, si crees y dices amén a esta palabra de Dios para ti.

¡Cree y verás milagros llover sobre ti y los tuyos!

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