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El individuo que no sabe gestionar sus emociones amplía una vereda de impulsos negativos sin razonamiento que con el tiempo forman una personalidad tóxica. Cada persona tiene la capacidad de gestionar sus sentimientos y expresarlo por medio de sus acciones; estas pueden ser negativas o positivas. Dios formó al hombre con la sabiduría necesaria para desarrollar su inteligencia emocional, que se compone con la habilidad de comprender sus pensamientos, agregando una mejor comunicación con los demás, superando desafíos, minimizando los conflictos y restructurando su salud mental.

Las emociones difíciles se reflejan en personas que no toleran una opinión distinta, sus complejos e inseguridades dificultan su forma de expresión; destruyendo la comunicación antes de una confrontación que genere una solución. La ira es una emoción destructiva que ha guiado a toda clase de pecado, incluyendo el homicidio, como cuando Caín mató a Abel como lo relata Génesis 4:4-8. Pablo escribió en (Efesios 4:26-27) “Airaos, pero no pequéis; no se ponga el sol sobre vuestro enojo, ni le deis cabida al diablo”.

¿Es posible enojarse sin pecar? Como seres humanos e imperfectos, el enojo en cierto grado es permitido porque alerta y genera un límite a todo aquello que nos incomoda. Lo que no es sano para tu salud mental es cuando planeas herir con tus palabras, humillar, ignorar o desear que le vaya mal a nuestro prójimo.

Dios no acepta y tampoco justifica una conducta sin control, porque Él envió a su hijo para salvarte por amor y lo deja muy claro en Salmos 103:8: ‘’Misericordioso y Clemente es Jehová, lento para la ira y grande en misericordia’’.

Es inaceptable que desatiendas tu responsabilidad afectiva y que acumules tantas emociones negativas hasta permitir que se desborden, hiriendo a las personas que amas por no medir las consecuencias de tus palabras. Jesús no permitió y tampoco propagó tirarle piedras a los demás, sino aplicó en todo momento la tolerancia y el perdón. No inviertas tu tiempo en iras sin control, una persona madura, evolutiva y pensante, busca una mentalidad sana conforme a la voluntad de Dios, adquiriendo la mejor vía de comunicación para resolver cualquier situación.

Dios conoce tu pasado, tus guerras internas, tus tristezas, tus decepciones, tu intolerancia y tus acciones tóxicas, no pelees batallas a las que Él no te llamo a pelear. Todo cambio inicia cuando con humildad te rindes y entregas tus grietas más profundas al Espíritu Santo, permítele actuar; porque desde tu interior se activara su consuelo, sus promesas y todas las delicias de sus frutos.

“Tu Pasado Podrá Destrozarte, Pero El Deseo de Dios Es Restructurarte Y Moldear Tu Carácter”

Author

Erick Martínez

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