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“Dios es nuestro refugio y nuestra fuerza; siempre está dispuesto a ayudar en tiempos de dificultad.” (Salmos 46:1 NTV)

Hoy sólo quiero recordarte que sin importar la situación que estés enfrentando, sin importar las condiciones, la magnitud, la complejidad, lo enredado, el tiempo que ha pasado, lo agudo, lo profundo, lo obscuro, Dios, sólo Él, tiene la capacidad| de ser nuestro verdadero refugio y la fuente de fortaleza.

Puede ser que contemos con amigos, con familia, con una red de apoyo que nos rodee o puede que algunas situaciones estemos tratando de enfrentarlas solos.  Y estemos o no acompañados en el proceso, muchas veces llegan momentos en que estamos solos con nuestros pensamientos sobre esa situación.  Es allí, donde nosotros decidimos si nos refugiamos en Dios o nos refugiamos en el trabajo, en la comida, en las redes sociales, en los videojuegos, en el “quehacer” diario, en medicamentos, durmiendo o en problemas de otros.  Realmente, tenemos tantas opciones donde refugiarnos, pero he experimentado que la única que verdaderamente consuela (aún cuando no haya llegado la solución), que da paz y que de una forma sobrenatural fortalece, es Dios.

¿Cómo lo buscas en tiempos de dificultad? Mi experiencia ha sido buscarlo, tal y como al mejor amigo.  Aquél con quien llegas sin ningún protocolo y le dices todo lo que piensas y sientes, hasta lo que no tiene sentido, con quien lloras y también cuestionas. A quien le pides un abrazo, con quien lloras y ríes.  Y aunque te sientas como “loco”, creyendo que “hablas solo”, te puedo asegurar que allí está contigo, dándote el abrazo que necesitas, escuchándote, recargándote de fortaleza y consolando tu corazón.  Incluso si piensas, mejor no le hablo porque yo me metí solo en esta situación, o estas son mis consecuencias, o esto no es “tan importante” para Él; no impidas que la vergüenza, la duda, el temor te alejen del mayor consuelo, fortaleza y apoyo que podrás recibir.  Tenemos el milagro de la gracia, y si llegas con un corazón sincero, allí estará Él con los brazos abiertos.

Es difícil explicar la paz y consuelo que se siente cuando lo buscas como refugio, pero una vez lo experimentas, luego se volverá una necesidad en tu vida en cada circunstancia que la vida te presente.

Así experimentarán la paz de Dios, que supera todo lo que podemos entender. La paz de Dios cuidará su corazón y su mente mientras vivan en Cristo Jesús.” (Filipenses 4:7 NTV)

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