“pues Dios es quien produce en ustedes tanto el querer como el hacer para que se cumpla su buena voluntad.” (Filipenses 2:13 NVI)
En mi vida me ha costado ser disciplinada en algunas áreas de mi vida, principalmente en tener hábitos saludables. Durante el último año he tenido que mejorar mis hábitos obligatoriamente, por temas de salud, lo cual ha sido un sube y baja físico, emocional y espiritual. Sin embargo, durante el proceso escuché una frase de una doctora, que me ha ayudado muchísimo y se las comparto, esta es “deja la mentalidad del todo o nada”.
Por ejemplo, podemos pensar que si no hacemos una hora de ejercicio, mejor no hacemos nada. Sentimos que 15 minutos de actividad física diaria, no es ningún cambio, cuando en realidad es lo opuesto, todo suma si se es constante. Y así en muchos temas, terminamos sin hacer absolutamente nada, porque tenemos la mentalidad del “todo o nada”: o estoy a dieta o no pongo atención en mi alimentación, o pago toda la deuda o mejor no abono, o hago ejercicio en el gimnasio una hora o mejor no hago nada, o me entro a la universidad o no estudio nada. Muchos nos podemos meter intensamente en un tema unos meses, para luego dejarlo tirado. Esto lo podemos aplicar a nuestra vida espiritual también, podemos pensar, para qué leo sólo un versículo, no es nada, pensamos mejor más tarde leo un capítulo y llega la noche, estamos cansados y no leímos nada.
Podemos pensar no he orado porque no he tenido tiempo, ni modo que sólo le voy a hablar a Dios por 10 minutos, mejor mañana me levanto temprano, y le voy a dedicar una hora, y al otro día empieza la rutina y tampoco lo hicimos, y así vamos postponiendo.
Sin embargo, el despertar que tuve a través de esa frase fue muy importante, porque al final esos 10 minutos que le dedicaba a algún tema, pero eso sí, todos los días, es lo que ha formado la constancia y el hábito. Algunas veces estaba cansada y no quería caminar, y pensaba, sólo 15 minutos, y al final paraba caminando 30 ó 45 minutos. Por eso te animo a dejar la mentalidad todo o nada, y que busques a Dios empezando con 10 minutos hoy, 10 minutos mañana, 10 minutos pasado mañana, y así sucesivamente. Estoy segura que estará feliz de estar contigo esos 10 minutos, a que te la pases pensando que quieres pasar tiempo con Él, pero estás buscando cómo pasar una hora, o te esperas al servicio del domingo, y así se van pasando los días que se convierten en un largo tiempo sin estar juntos. También lo puedes aplicar para leer la biblia, para adorar, para estar en quietud, incluso para cambiar hábitos, luego ese tiempo será parte esencial de tu vida, y se volverá una prioridad y podrá ir aumentando. Lo importante es no dejar de hacer todas esas cosas que son esenciales e importantes en nuestra vida, que, por el ritmo diario, podemos perder. Nosotros damos el primer paso, aunque sea pequeño, todos los días, y Dios se encarga de poner en nosotros tanto el querer como el hacer.