Hablando Fe

 Los espías son enviados a una misión con un propósito específico: infiltrarse en el entorno de un enemigo, obtener información y traer dicha información a la base sin que esta brecha sea descubierta por la entidad contraria. Un espía asume muchos roles y se requiere que tenga amplios conocimientos relacionados con la misión en cuestión. Obligados a operar en secreto, los espías adquieren nuevas identidades para cumplir su misión. Sus esfuerzos apuntan a servir a un propósito mayor y promover el bien común de la sociedad o la organización para la que trabajan. 

El sacrificio se convierte en el lenguaje de la guerra, pero la autoprotección es vital para completar cada tarea. El peligro es inevitable y el riesgo, acompañado de una planificación estratégica, es fundamental.

¿Por qué me fascina esto? Porque siempre soñé con ser espía. Mis intereses abarcan múltiples áreas: desde matemáticas hasta viajes, medicina, atletismo, arte, biología, tierras extranjeras, música, investigación criminal, cifrado de códigos, psicología y derecho. Todos estos estaban en mi lista para estudiar y aplicar de alguna manera, en una carrera profesional. 

Tomar todos estos temas y encajarlos en un molde no parece tener una explicación lógica, excepto para convertirse en un espía, utilizarlos todos hasta cierto punto, o ser un escritor, componiendo narrativas emocionantes con cada uno de dichos aspectos.  Nuestros intereses, sin importar cuán diversos o generalizados sean, generalmente tienen un propósito al que servir. Puede que al principio no tengan sentido, pero casi siempre hay una razón. 

Sorprendentemente, he encontrado formas de incorporar muchos de mis intereses a mi vida, aunque todavía no me he convertido en espía, lo cual creo que sería muy emocionante.  Sin embargo, estoy en una misión, en una asignación, en el plan y propósito de Dios. A veces no soy del todo consciente de lo que implica esa tarea, pero a cada paso del camino, descubro un significado y una razón para todo lo que me intriga.

Todos tenemos un propósito dado por Dios que está alineado con nuestros intereses, talentos y personalidades. La misión final es cumplir la obra de Dios y difundir el mensaje de Jesús mientras impactamos a otros con amor. En Marcos 16:15 (TLA), Jesús nos dio la Gran Comisión: «Vayan por todos los países del mundo y anuncien las buenas noticias a todo el mundo.»

Recibimos asignaciones específicas en diferentes temporadas. Aunque estas asignaciones pueden no siempre involucrar el «factor de acción» que se encuentra en una película de espías, son igualmente, si no más importantes, debido a la naturaleza de nuestra misión. Las vidas y la eternidad de las personas están en juego, y podemos trabajar con Dios para rescatar a las personas de las profundidades del infierno porque esa es la dirección hacia la que se dirigen si no llegan a conocer a Jesús como su Salvador. 

Es necesario completar nuestra misión,  pero esto primero requiere descubrir nuestro propósito. Una vez que examinamos claramente nuestros talentos, intereses, personalidades y fortalezas, podemos descifrar el código y comprender nuestra misión junto con la razón detrás de nuestra participación en cada tarea.

Author

Kristen Gooch

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