“El ángel del Señor vino y se sentó bajo la encina que estaba en Ofra, la cual pertenecía a Joás, del clan de Abiezer. Su hijo Gedeón estaba trillando trigo en un lagar, para protegerlo de los madianitas. Cuando el ángel del Señor se le apareció a Gedeón, le dijo: —¡El Señor está contigo, guerrero valiente! —Pero, señor —replicó Gedeón—, si el Señor está con nosotros, ¿cómo es que nos sucede todo esto? ¿Dónde están todas las maravillas que nos contaban nuestros padres, cuando decían: “¡El Señor nos sacó de Egipto!”? ¡La verdad es que el Señor nos ha desamparado y nos ha entregado en manos de Madián! El Señor lo encaró y le dijo: —Ve con la fuerza que tienes, y salvarás a Israel del poder de Madián. Yo soy quien te envía. —Pero, señor —objetó Gedeón—, ¿cómo voy a salvar a Israel? Mi clan es el más débil de la tribu de Manasés, y yo soy el más insignificante de mi familia. El Señor respondió: —Tú derrotarás a los madianitas como si fueran un solo hombre, porque yo estaré contigo” (Jueces 6:11-16 NVI)
Dios llama a Gedeón, le da una identidad y lo envió para una tarea importante confiando plenamente en él, pues Él lo había creado, preparado y escogido. Sin embargo Gedeón se niega a este plan y la forma en que se ve a sí mismo es muy insignificante, Gedeón no cree en él mismo, ni en su capacidad, no confía en que él puede lograr todo lo que Dios le está asignando y prometiendo.
Hay 3 cosas que vemos en la actitud de Gedeón:
Falta de identidad: Gedeón no tenía claridad en su identidad, no se veía como Dios lo veía, tenía un concepto de sí mismo muy inferior y su autoestima estaba baja.
Queja: Gedeón se llena de queja en su corazón, de negativismo y de enojo, no ve el poder y la fuerza que Dios le está dando.
Comparación: Gedeón empezó a compararse con sus antepasados, creyendo que las maravillas que habían sucedido en el pasado, no eran posibles para él ni su familia.
Vivir en el pasado: Gedeón pensaba que solo en el pasado habían visto la gloria de Dios, no creía en la promesa que Dios le estaba dando en el presente y futuro.
La actitud de Gedeón solo es un reflejo de nuestra vida, esto nos pasa muchas veces cuando Dios nos da promesas, cuando Dios nos asigna para algo dentro de Su propósito, solo vemos nuestros defectos, debilidades, y seguimos arrastrando nuestro pasado.
Dios le dice a Gedeón que podrá lograr TODO lo que le promete porque Él estará con él. No era por su fuerza, capacidad o familia, sino por la presencia de Dios. Algo increíble sucede cuando aprendemos a vernos como Dios nos ve, creados y diseñados por Él, Dios cree en nosotros, en lo que podemos lograr de Su mano, pues Él es el Dios de los imposibles, extraordinario y sobrenatural.
Dios nos habla a nuestro corazón y nos quiere enseñar que no es por nuestras fuerzas, por nuestra capacidad, por nuestros logros, títulos, bienes sino que TODO podemos lograrlo por SU PRESENCIA. Las promesas, sueños y peticiones se harán realidad porque Él está con nosotros, por Su gracia y favor en nuestra vida y familia.
Rosita de Yon
enero 28, 2022Tenemos por gracia esa identidad dada por Dios cómo hijos suyos y El cree en en nuestras capacidades y nos da esas promesas que aferrados a El y su gran amor veremos hechas realidad en nuestra vida. Lindo artículo me hizo pensar en la mirada de Dios para todos nosotros sus hijos, talvez viéndonos muy diferente a como nosotros nos vemos.