Uncategorized

En la actualidad hay series en la televisión o libros, que tienen episodios o capítulos contenidos en temporadas. Y cuando vemos algún episodio que nos interesa mucho, quisiéramos saltarnos las temporadas una tras otra, rápido, para saber que pasará en la siguiente, hasta conocer el final. Lo anterior también nos pasa en la vida, a veces estamos viviendo en un tiempo  que quisiéramos simplemente omitir, no pasar por la temporada de prueba, obediencia y dependencia de Dios y saltarnos a la parte donde todas las promesas de Dios se cumplen y vemos realidad todo aquello por lo que hemos orado.

“Hay una temporada para todo, un tiempo para cada actividad bajo el cielo.” (Eclesiastés 3:1 NTV)

El libro de Eclesiastés nos enseña que hay un tiempo para todo, “…para reír, para llorar…para sembrar, para cosechar…”. Dios es el autor de nuestra vida y cuando estamos pasando por una temporada que probablemente no sea fácil, que sea un tiempo de prueba, de dificultad y no veamos el camino, podemos recordar que Dios sigue siendo bueno y fiel, y que la temporada que estamos viviendo es necesaria para recibir la siguiente, que Dios ha diseñado y escrito para nosotros.

“Sé además que todo lo que Dios ha hecho permanece para siempre; que no hay nada que añadirle ni quitarle; y que Dios lo hizo así para que se le tema. Lo que ahora existe, ya existía; y lo que ha de existir, existe ya. Dios hace que la historia se repita.” (Eclesiastés 3:14-15 NVI)

Así como el autor de una serie o un libro conoce exactamente lo que sucederá, mucho más nuestro Dios sabe lo que ha de pasar en nuestra vida. Debemos confiar en nuestro corazón que todas las cosas ya fueron escritas por nuestro Padre, que El sabe el “por qué” y “para qué” de lo que estamos viviendo. Cada temporada tiene un propósito y aprendizaje para nuestra vida, de cada temporada nuestra vida es transformada y en las temporadas divinas llegamos a conocer a Dios como Padre, como amigo, como proveedor, como sanador.

La temporada que ahora vivimos es parte de un plan divino diseñado por nuestro Padre, más allá de lo que podemos entender, cuando realmente descansamos en Dios, vivimos la temporada con agradecimiento y confiamos expectantes de lo que vendrá.

Author

Andrea Yon

Leave a comment

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

CAPTCHA ImageChange Image