Cuando entendemos que nuestra vida tiene un propósito eterno nuestra perspectiva de la misma cambia totalmente. Dejamos de preocuparnos por lo pasajero, lo material, lo terrenal y empezamos a poner nuestra mirada hacia lo que tiene un verdadero sentido: la eternidad.
Cuando estudiamos la Biblia vemos que los grandes hombres y mujeres que fueron llamados por Dios entendieron el sentido de sus vidas, dejaron todo lo de este mundo para empezar a caminar hacia el verdadero plan que Dios tenía para ellos y hasta muchos años después sus vidas son recordadas por haber tenido un propósito eterno.
En nuestra vida nos preparamos para todo; nos preparamos para ser profesionales, para un trabajo, para emprender una empresa, para el matrimonio y la familia, pero muy pocas veces nos preparamos para la eternidad que es lo más importante. Nuestra vida no debe enfocarse solo en hacer y tener sino en ser. Dios anhela que descubramos quienes somos en El y para lo que fuimos creados conforme a Su propósito.
“Pues el mundo solo ofrece un intenso deseo por el placer físico, un deseo insaciable por todo lo que vemos, y el orgullo de nuestros logros y posesiones. Nada de eso proviene del Padre, sino que viene del mundo; y este mundo se acaba junto con todo lo que la gente tanto desea; pero el que hace lo que a Dios le agrada vivirá para siempre.” (1 Juan 2:16-17 NTV)
Empecemos a caminar hacia lo eterno sabiendo que todo lo que hagamos en esta tierra se verá reflejado en la eternidad. Es así como entenderemos que cada etapa, cada prueba, cada cambio en nuestra vida está alineada al Plan Divino y podemos sobrellevarla con gozo y fe en el Padre, sabiendo que somos parte de algo que va más allá de lo que ahora estemos viviendo en lo terrenal. Llegará el tiempo donde veremos esas promesas en nuestra vida, no solamente cosas del mundo pasajeras, sino bendiciones eternas que trascenderán.
“Pues nuestras dificultades actuales son pequeñas y no durarán mucho tiempo. Sin embargo, ¡nos producen una gloria que durará para siempre y que es de mucho más peso que las dificultades! Así que no miramos las dificultades que ahora vemos; en cambio, fijamos nuestra vista en cosas que no pueden verse. Pues las cosas que ahora podemos ver pronto se habrán ido, pero las cosas que no podemos ver permanecerán para siempre.”
(2 Corintios 4:17-18 NTV)