Testigos Del Poder De Dios

«El Señor mismo irá delante de ti, y estará contigo; no te abandonará ni te desamparará; por lo tanto, no tengas miedo ni te acobardes.» (Deuteronomio 31:8 DHH)

Dios promete que Él nunca nos fallará, desamparará o abandonará. Sin embargo, hay momentos en la vida en los que nos sentimos abandonados. El peligro de sentir es que los «sentimientos» nos saquen del ámbito de la fe, haciéndonos abandonar nuestras convicciones, a nosotros mismos e incluso los sueños que Dios nos ha dado.

Así como Jesús fue conducido por el Espíritu al desierto, nosotros somos conducidos a épocas de prueba donde aprendemos a vivir por fe. Estos tiempos parecen largos y hacemos que sean más largos de lo necesario si resistimos lo que Dios está haciendo en nosotros.

Los padres educan a sus hijos para que algún día sean adultos porque llega el momento en que el niño crece y asume la responsabilidad de su propia vida, decisiones y acciones. Los buenos padres no abandonan a sus hijos, pero los equipan para hacer las cosas por sí mismos. Es como aprender a andar en bicicleta; el padre está ahí, y vamos poco a poco hasta que el niño pueda andar solo.

De manera similar, Dios quita las ruedas de entrenamiento de nuestras bicicletas y permite que nos caigamos unas cuantas veces. Así aprendemos a levantarnos y a confiar aun cuando no podamos ver a Dios con nosotros. Sin embargo, si no tenemos cuidado, confundiremos el entrenamiento con el abandono y el rechazo.

¿Qué hacemos cuando nos sentimos así, pero se nos pide que vivamos por fe? ¿Abandonamos nuestra creencia en Dios… en nosotros mismos… en los demás? ¿Abandonamos a las personas que nos rodean? ¿Abandonamos nuestros sueños, convenciéndonos de que Dios nos ha dejado en la temporada de prueba antes de llegar a la tierra prometida?

No dejes que un sentimiento momentáneo de abandono, la mentira del rechazo, o la apariencia de la ausencia de Dios te haga abandonar tu fe. Esa carrera soñada, familia, negocios, llamado… todo está siendo preparado para ti a la manera de Dios, no a la tuya.

Él va delante de ti para que todo pueda encajar en Su tiempo. Él está contigo en tu presente y en tu futuro. Y Él nunca, NUNCA, te abandonará. Aunque te abandones, Él es fiel para reavivar tu fe y llevar a cabo los sueños que puso dentro de ti.

Author

Kristen Gooch

Leave a comment

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

CAPTCHA ImageChange Image