Uncategorized

El amor propio es un remedio muy importante para tener un bienestar emocional y psicológico estable. Dicho de otra manera, el amor propio, es la buena relación que tenemos con nosotros mismos, dándole valor a lo que para mi vida tenga un significado y valor agregado, que sume y aporte a mi bienestar y crecimiento personal, y por ende, también para las vidas de las personas con las que nos relacionamos.

Sin embargo, el amor propio es ese aspecto en la vida de muchas personas, que se ve afectado por diversas circunstancias.  Hoy me enfocaré en uno de los aspectos que considero, es el más común en las personas, y es tener que cambiar algo de uno mismo, para tener que agradar a alguien más, lo que implicaría, dejar de ser yo mismo y con ello perder el control sobre mi vida.

Algo que Dios nos ha dado en particular a sus hijos, es “amor propio”, el cual muchos han perdido en sus vidas por complacer los caprichos de otras personas, por las mismas inseguridades de sentirse solos, no amados, aceptados o no sentirse plenos consigo mismos y dependiendo de alguien más para sentirse seguros y estables. Pero resulta, que esa decisión, implica mucho de quienes lo permiten, ya que implica perder el control de sus vidas, la seguridad, autoestima y su propio valor.

Por eso mi mensaje hoy, es porque seguramente alguno ha experimentado esta situación o la puede estar viviendo, sintiéndose lastimado, desvalorizado o simplemente desgastado. 

No vale la pena perder tu amor propio, menos por alguien. Quien realmente te ama, te dirá las cosas que no le gustan o que le afectan con amor y empatía, esperando que tú des el paso para propiciar los cambios de manera positiva y eso se da en ambas vías.

Yo he vivido estas circunstancias y también he tenido que dejar que alguien se vaya de mi vida por una situación así, pero es liberador y trae paz.

La Palabra de Dios hace referencia que debemos poner el amor propio en su debido lugar y no solo pensar en nosotros mismos. Ya que el amor propio se basa en el valor que Dios nos da. (Mateo 10:31)

 Dios nos enseña, que el amor propio debe de estar asociado a la autoestima, para fortalecer esa carga emocional de manera positiva y así reformular nuestro propio concepto de quiénes somos y por qué valemos.

 Mi invitación es que hoy comprendas que el amor propio puede ser tan importante en nuestras vidas, que provocará llevarnos a esa transcendencia personal, profesional y espiritual que nos impulsa a encontrar cambios radicales en nuestras vidas, que nos permite realizarnos y encontrar bienestar al cambiar nuestros enfoques y objetivos. Si observas cuidadosamente, es darle un nuevo y mejor sentido a nuestras vidas y esto marcará la diferencia en lo que hagamos bien y determina el quiénes somos.

Pidámosle a Dios, que nos conceda el don de poder razonar y poder trabajar en nosotros mismos la autoestima.  Esto provocará en nosotros mejores capacidades y formará un carácter estable para definir nuestra personalidad, valorar nuestras propias capacidades, habilidades y competencias, para ser personas independientes con un nuevo sentido de vida, que es lo que Dios realmente quiere para nosotros.

Mi segundo consejo es, aléjate de esas personas tóxicas, negativas, posesivas, sumamente perfeccionistas y egoístas, porque este tipo de personas denotan carencias y vacíos en sus vidas, lo cual contamina y puede ser destructivo, si les permites estar en tu vida.

Mi tercer consejo es, mírate al espejo, a pesar de los defectos e imperfecciones que puedas creer que ves en ti. Dios nos ve perfectos y con tanto amor, somos seres hermosos para el Rey que nos dio la vida y la oportunidad vivir con algún propósito especial.

En 1 Juan 4:16-19 nos dice: «Sabemos y creemos que Dios nos ama, porque Dios es amor. Cualquiera que ama a sus hermanos está íntimamente unido a Dios. Si en verdad amamos a los hermanos, y si vivimos como Jesucristo vivió en este mundo, no tendremos por qué tener miedo cuando Jesús venga para juzgar a todo el mundo. La persona que ama no tiene miedo. Donde hay amor no hay temor. Al contrario, el verdadero amor quita el miedo. Si alguien tiene miedo de que Dios lo castigue, es porque no ha aprendido a amar. Nosotros amamos a nuestros hermanos porque Dios nos amó primero».

En conclusión, amarse a uno mismo es una filosofía de vida, que propone un compromiso con nosotros mismos a ser felices y a adoptar una responsabilidad de cuidarnos.  Pero también, el amor propio nos da la capacidad de reconocer y aceptarnos como somos, amarnos y valorarnos porque significamos tanto para Dios.

Author

admin

Leave a comment

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

CAPTCHA ImageChange Image