Más Allá De Lo Soñado

No ha existido en la historia del cristianismo, fuera de Jesús, otro personaje con tanta influencia en la iglesia cristiana primitiva, como el apóstol Pablo. Instruido a los pies de Gamaliel, quien era un doctor de la ley. Pablo era llamado también Saulo, era muy estudioso de las escrituras, y hablaba varios idiomas, eso le permitió recorrer muchas ciudades sin problema y por supuesto, ser ciudadano romano.

Como judío y fariseo, odiaba a Jesús, por lo tanto, era perseguidor de los cristianos. Participó como observador de la muerte del primer mártir Esteban, quien fue apedreado hasta la muerte (Hechos 7:60). Pablo fue testigo de este horrendo crimen, cuidando las capas de los que dieron muerte a Esteban.

Pablo era muy religioso, creía que los mandamientos del Antiguo Testamento los cumplía al pie de la letra. Jamás se imaginó que tendría un encuentro con Jesús. Una vez, yendo a perseguir cristianos rumbo a Damasco, escuchó una voz en el camino que decía: Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?, y él responde: ¿quién eres, señor?, “Yo soy Jesús a quien tú persigues”, la voz le dio instrucciones y le dijo: levántate, entra a la ciudad y se te dirá lo que debes hacer. Se preparó antes de su misión, catorce años, aproximadamente. En la vida de misionero, recorrió aproximadamente quince mil kilómetros hablando de Jesús. Distancia comparada de Nueva York a China.

Autor de trece cartas del Nuevo Testamento, fue transformado completamente por Dios. De perseguidor de cristianos a predicador de Cristo. Una de las cartas más conocidas de Pablo, llenas del gozo de Cristo, es Filipenses. Escribió esta carta a los miembros de la iglesia de Filipo en Macedonia, antigua ciudad conocida como la cuna del nacimiento de Alejandro Magno. Esta carta habla del servicio en la iglesia, de las buenas relaciones entre sus miembros, de ayudarse entre sí, así como expresaba el amor que sentía por ellos.  Esta carta fue escrita en prisión y aun así no perdió el buen ánimo, ni la fe. Una cita clave de un párrafo en la carta a los Filipenses 2:6-11, que define quién es Jesús en toda su magnitud, dice:

“El cual, aunque existía en forma de Dios, no consideró el ser igual a Dios como algo a qué aferrarse, sino que se despojó a sí mismo tomando forma de siervo, haciéndose semejante a los hombres. Y hallándose en forma de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz. Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le confirió el nombre que es sobre todo nombre, para que al nombre de Jesús SE DOBLE TODA RODILLA de los que están en el cielo, y en la tierra, y debajo de la tierra, y toda lengua confiese que Jesucristo es Señor, para gloria de Dios Padre”

Lo más importante para Pablo fue hablar de Cristo, hasta la muerte. ¿Es Cristo en su vida, como lo era para Pablo?

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Lesbia Rodríguez

Comments (2)

  1. Lilian de Morales
    diciembre 16, 2020

    Amén, cada dia Dios tiene que ser el principal protagonista de nuestras vidas, para poder ver su gloria. Gracias Lesvia, lindo artículo 😘😘😘🌹🌹🌹🌹

  2. Aura de Barrios
    diciembre 16, 2020

    Muchas gracias por el artículo Lesbia. A la pregunta de Pablo: Quien eres Señor? Que contestamos nosotros hoy?

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