En El Nombre De Jesús

El año 2020 fue histórico a nivel mundial por tantos cambios que nunca nos imaginamos que pasarían, fue un año de mucha incertidumbre, en especial, cuando se escuchaban las noticias que no eran las más alentadoras. Poco a poco nuestros pensamientos se iban volviendo hacia la desconfianza, el miedo, el negativismo e incertidumbre de qué iba a pasar con nuestra vida. Fue un año de batalla para muchos.

Cuando leemos en Jeremías 29:11 NTV: “Pues yo sé los planes que tengo para ustedes -dice el Señor-. Son planes para lo bueno y no para lo malo, para darles un futuro y una esperanza.”, es fácil leer y creer esta promesa cuando estamos en nuestro mejor momento de la vida, porque confiamos que todo lo bueno estará siempre, pero cuando estamos en medio de una prueba difícil es ahí donde empezamos a dudar si realmente se cumplirá la promesa escrita.

Cuando nos dicen que fuimos diseñados para ser victoriosos, sanos, fuertes y creativos, nos da seguridad que todo será para bien, sin embargo, no siempre vamos a tener todas esas virtudes. Es ahí cuando no debemos dejar que las circunstancias y las pruebas contaminen nuestra mente y nos hagan creer que no somos capaces de vencerlas.

Los pensamientos negativos son como una semilla que se va plantando en nuestra mente, poco a poco generando pensamientos de conformismo, de derrota, haciéndonos creer que no tendremos éxito y que nuestro futuro será poco prometedor.  Y, en consecuencia, nos hace alejarnos lentamente de los caminos del Señor. Aunque podremos estar presentes en la iglesia, escuchar prédicas y alabanzas, nuestra mente puede estar en otro lado. Nuestra mente se limita a escuchar lo que Dios tiene preparado para nosotros, y en consecuencia nuestros pensamientos pueden hacer que nuestro corazón se endurezca y estemos afligidos.

Es en esos momentos, cuando nuestra mente está siendo nuestro peor enemigo, que debemos rendirnos a Dios y dejar que Él tome control de nuestros pensamientos.  El apóstol Pablo sabía que la mente era un campo de batalla, por ello exhortaba a colocarnos siempre el casco de la salvación y a luchar con nuestros pensamientos: “No se amolden al mundo actual, sino sean transformados mediante la renovación de su mente. Así podrán comprobar cuál es la voluntad de Dios, buena, agradable y perfecta.” (Romanos 12:2 NVI)

Pero para renovar nuestra mente debemos entregarnos a la oración, y debemos saber que cuando oramos debemos dejar que Dios hable, ya que por lo regular cuando oramos, solo hablamos y le pedimos de todo a Dios, sin embargo, es importante tener momentos de silencio, porque es en esos momentos donde le damos la oportunidad de hablar a nuestros corazones y podemos escuchar su voz.  En Mateo 6:6 NTV leemos: “Pero tú, cuando ores, apártate a solas, cierra la puerta detrás de ti y ora a tu Padre en lo privado. Entonces, tu Padre, quien todo lo ve, te recompensará”.  Necesitamos momentos de intimidad para tener esa confianza y seguridad que estamos protegidos por nuestro Padre Celestial.

Después de una tormenta viene la calma, así que confiemos que este 2021 es un año de cumplimiento de promesas. Donde debemos estar conectados con Dios, nuestro corazón debe estar limpio y dispuesto a dejarse moldear, y no debemos tener miedo a que Dios nos quebrante en algún área de nuestra vida, porque Él sólo quiere restaurarla para nuestro bienestar. Debemos reprogramar nuestros pensamientos, controlar nuestra mente, protegerla y meditar en la palabra de Dios de día y de noche para que se cumplan los planes extraordinarios que Dios tiene preparados.

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Nydia Mazariegos

Comments (2)

  1. Maury Arrecis
    marzo 3, 2021

    Fabuloso artículo Nidia,gracias por bendecirnos.

  2. Lilian
    marzo 5, 2021

    Lindo artículo Nydia gracias , Dios siga bendiciendo tu vida ❤ gracias

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