Uncategorized

Niñez: etapa que inicia en el nacimiento y termina en el inicio de la adolescencia. Una etapa sumamente corta si nos ponemos a pensar, nuestra niñez terminar aproximadamente a los 13 años. Soy maestra de profesión, desde muy pequeña mi corazón deseaba serlo, sin saber que ese deseo había sido puesto en mi corazón desde antes de que yo naciera y que al final mi propósito en esta vida era ser “maestra de la palabra de Dios”. Muchas veces no me siento digna de predicar su palabra y menos a los más pequeños de nuestra congregación. 

Cada domingo es una alegría poder servirle a Dios, pero sobre todo ver a cada uno de los pequeños, ver sus rostros de alegría, verlos adorar, escucharlos orar, escuchar sus peticiones.  Y, ustedes se pueden preguntar, ¿qué necesidad tienen los niños? ¿qué pueden pedir?  Les cuento que es sumamente raro cuando piden oración para ellos, cada domingo piden por su familia, maestras, amigos, por los niños que no tienen estudios, por los niños que no tienen comida o un techo donde dormir; tienen un corazón sincero, un corazón conforme al de Dios. Un domingo uno de ellos me dijo, mi petición es que Dios aumente mi fe, ¡un niño de 11 años pidiendo más fe! Yo quiero ese nivel de confianza en Dios, yo quiero esa madurez espiritual y saber que no importa mis necesidades materiales, lo más importante es mi alma, es mi espíritu.  

“Si ustedes aceptan a un niño como este, me aceptan a mí. Y si me aceptan a mí, aceptan a Dios, que fue quien me envió.” (Marcos 9:37 TLA)

Recibir a un niño es literalmente aceptar a Jesús.  Ellos son ese puente que cada día nos acercan a Dios, ellos son ese camino, sus necesidades nos obligan a nosotros los adultos a doblar nuestras rodillas e interceder por sus almas, nos llevan a pedir sabiduría, entendimiento, paciencia.  Gracias a las necesidades de ellos, nuestra relación con Dios crece día con día. Porque Él tiene todas las herramientas para poder guiarlos.

“Educa a tu hijo desde niño, y aun cuando llegue a viejo seguirá tus enseñanzas.” (Proverbios 22:6 TLA)

Creo que este versículo no es exclusivamente para los papás, nos involucra a todos: maestros, tíos, primos, abuelos, etc. Hay unos pequeños ojos que nos están observando, pero sobre todo nos están imitando. Aprovechemos esa oportunidad, aprovechemos ese puente, aprovechemos ese corazón sincero y amor puro hacia Dios e imitémoslos. “…porque el reino de Dios es de los que son como ellos.” (Mateo 19:14 TLA

Author

Mónica Morales

Leave a comment

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

CAPTCHA ImageChange Image