Hablando Fe

En la Biblia encontramos que “La oración de Jabes” es de las más conocidas del Antiguo Testamento. Solamente son 2 versículos, está en 1º Crónicas 4:9,10 (RVR 1960) y dice: “Y Jabes fue más ilustre que sus hermanos, al cual su madre llamó Jabes, diciendo: Por cuanto lo di a luz en dolor. E invocó Jabes al Dios de Israel, diciendo: !!Oh, si me dieras bendición, y ensancharas mi territorio, y si tu mano estuviera conmigo, y me libraras de mal, para que no me dañe! Y le otorgó Dios lo que pidió.”

La bendición para nosotros, significan favores espirituales y materiales, teniendo como motivo un amor desinteresado. Corresponde a Dios sellarla y concederla a los que confían en sus promesas. Esta pequeña oración, es un ejemplo de cómo debemos orarle a Dios correctamente. Es una enseñanza para nuestras vidas hoy en día. En estos versículos del libro de Crónicas observamos cuál es la clave de cómo debemos pedirle a Dios y cómo puede Él con certeza conceder nuestros deseos. Jabes no es reconocido por un acto heroico, sino es conocido  por sus peticiones a Dios, Él está en su vida como prioridad, es el centro de su vida, todo gira a su alrededor. El libro de Crónicas es uno de los menos leídos de la Biblia, algunos lo sienten un poco aburrido en su contenido de los primeros nueve capítulos, ya que hablan solo de descendencias del pueblo judío. Fue escrito después del cautiverio para tener actualizados los datos de las familias que retornaban a Israel. Para ellos era importante no olvidar su genealogía y Jabes, está dentro de la línea de Judá, uno de los doce patriarcas, otro es el rey David, así como Jesús de Nazaret.

Impresionante esta genealogía, porque hay personajes paganos y extranjeros como Rahab y Ruth la moabita.

Desde el Antiguo Testamento observamos cómo podemos encontrar a Jesucristo en cada libro, Él extendió sus manos a los despreciados, gentiles y extranjeros. El mensaje de salvación es para todos, no importa si en el pasado  sufrimos desprecio desde la infancia, como el ejemplo de Jabes, a quien su madre le pone un nombre cuyo significado es: angustia, dolor y aflicción. El corazón de un niño puede quedar marcado por esa situación. Pero en la vida de Jabes un hombre que le creyó a Dios, fue diferente, cambió su lamento en baile. Su liderazgo trasciende sobre sus hermanos.  Ese nombre con significado negativo que le puso su madre, lo hace un hombre ejemplar ante la sociedad de aquel entonces.

Jabes, llega a ser admirado y analizado por su oración a Dios,  llena de fe y contenido sólido. El entendió que la riqueza que vale es la riqueza espiritual, esa no se devalúa ni se enmohece,  pone a Dios en primer lugar. El verso 10 de la Nueva Versión Internacional (NVI) dice: Bendíceme y expande mi territorio, ayúdame y líbrame del mal. Son cuatro peticiones que rompen nuestra forma de orar. Dios tiene bendiciones que no hemos reclamado y en la Biblia las encontramos. Tenemos un propósito en la vida para exaltar, adorar y bendecir su nombre. Así que, busquemos sus bendiciones cada día, cambiemos nuestra forma de orarle y siempre recordemos la oración de Jabes, el hombre que tuvo fe y al que Dios concedió su petición.

Author

Lesbia Rodríguez

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