Tu mejor versión

Todos nacemos de la misma manera: mediante un proceso de gestación de aproximadamente 9 meses. Cada uno tenemos nuestra propia forma de ser, la cual nos hace únicos y especiales. Lo curioso es que al nacer TODOS somos iguales, es decir, nacemos con las mismas facultades: llorar (pedir), comer (recibir bendiciones), dormir (paz) y desarrollarnos (crecer).

¿Por qué al nacer, Dios no nos dio la capacidad de hablar o caminar? Existen muchas facultades “indispensables” que pareciera que Dios olvidó. Sin embargo, Jesús nos explica que esas facultades con las que nacemos, son las necesarias para entrar en su reino.

Mateo 19: 13-15 (TLA) nos dice:
Jesús bendice a los niños

13 Algunas madres llevaron a sus niños para que Jesús pusiera sus manos sobre ellos y orara. Pero los discípulos las regañaron. 14 Entonces Jesús les dijo a sus discípulos: «Dejen que los niños se acerquen a mí. No se lo impidan; porque el reino de Dios es de los que son como ellos.»

Ser como niños, es ser tal como Dios nos creó: confiando que Él nos da el sustento necesario cuando lo pedimos (llorar), saciándonos (comer) con sus bendiciones, y estando seguros que nada malo va a pasar porque siempre cuida de nosotros (paz). Debemos entender que Dios nos diseñó de manera perfecta, pero a lo largo de nuestra vida cometemos errores que nos hacen olvidarlo.

La buena noticia es que Dios nos crea como niños, no como adultos. Él nos dio lo esencial al nacer, por lo que no debemos preocuparnos en las cosas vanas de este mundo.

Queridos amigos, examinemos nuestros corazones y, sin importar la situación, momento o edad que tengamos, vivamos como niños, confiando en el Padre perfecto: quien nos escucha, nos da lo que pedimos, nos libra de todo mal y nos llena de la paz que sobrepasa todo entendimiento. Eso sí, sabiendo que lo que pedimos es lo necesario, limpiando nuestros corazones de vanidad, egoísmo, envidia y todo pecado.

Pidamos a Dios realmente lo necesario para esta vida, y que nuestro mayor anhelo sea encontrarnos cara a cara con Él y disfrutar de una eternidad alabándolo.

Author

Alejandro Morales

Comments (2)

  1. Pao
    julio 30, 2020

    ”¡Pero benditos sean aquellos que solo confían en mí! Son como árboles plantados a la orilla de un río: extienden sus raíces hacia la corriente, el calor no les causa ningún daño, sus hojas siempre están verdes y todo el año dan fruto.
    Jeremías 17:7‭-‬8 TLA

  2. Manuel Pinot
    julio 30, 2020

    Creer como un niño, que gran lección nos puede dar el ser humildes y pensar que no lo sabemos todo.

Responder a Manuel Pinot Cancelar la respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

CAPTCHA ImageChange Image